Papel y cartón calado
Se nos va la vida. Se nos fue. Con ojos
ciegos de ignorancia e insaciable sed de ansia. Tanto camino corrido, tan poco
logro cumplido. Horizontes amargos con toques de luz vagando y seguimos
andando. ¿Si el corazón es máquina y el cerebro emoción? Qué haremos los humanos hechos de papel y cartón. Si es cierto
que una máquina puede pensar, la poesía es más bien algo de azar. Combinaciones
de letras y números para medir un sinfín de experiencias y grandes
ambiciones. Pues aquí encontramos respuesta a nuestros ruegos y preguntas, una
contradicción a todo el mal anterior. No se nos va, ni se nos fue, ni se nos
irá. La vida aquí está. Dispuestos a iluminar esos horizontes grises y dar
cabida al saber. Conocer para correr con destino alto. Y uno siempre puede
cerrar los ojos, desoír a la torpeza para encontrar la cabeza. Lo idóneo no se
encuentra siempre en lo esperado, sino en lo más dispar de entre este mar. Mar
de dudas y respuestas que nos ayudan a construir. Creaciones en un ridículo trozo
de papel, las más grandes.
El alma busca su lugar en el paraíso, pues
para llegar no será fácil, no bastará con observar. En este mundo hay que
actuar. Y sin coraje se construye sobre mojado. Entonces, la valentía desafía a
la paciencia y se convierte ella en madre de la ciencia.
Memorias de sueños hechos en papel y
cartón. El hombre esta hecho con el corazón.
2014

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