(Sirio sopla polvo rojo y estrellas del Nilo)
Ilusiones hacia espejos vacíos.
Solo residen nubes huecas
En esa cueva de osos.
Tocar todos los peces
Y acabar pisando el fondo.
Con las manos atadas por algas.
Conseguir el campo de señores
No es tarea del Sur.
Se necesita:
Agua fresca
Colmillos afilados
Y lejía.
No anclaremos hasta que
Encontremos una buena lubina.
Déjenme navegar
Usando solo mi astrolabio, ¿marineros?
Entre aguas turbias de sal,
Encuentro una merluza.
El hambre me despista.
No me dejo ni el Diagrama
De espina
De pescado.
Necesito unos manguitos.
Estos mares me van grandes
Como los pantalones de señor.
Mi anzuelo acoge a más turistas
Que el mar de Sicilia.
Devolvamos a los depredadores
En barquitos de papel.
El Siroco me baja la tensión,
Que se marchen de la sala
Que se parte todo en dos.
Entre esa masa de viento tropical pintada de polvo, opresión y calor
Aparece derrapando el Cazador, Orión.
Esta vez sin su fiel perro.
Por la noche, nos cruzamos,
Nos paramos
A contemplar las pirámides,
A celebrar la inundación del Nilo.
Y disfrutamos de las cosechas
Del final del verano.
Este viento lleva polvo rojo.
Como el color de mis labios
Que se beberán el Sáhara
Hasta que Sirio se detenga
En su viaje por el universo.
El perro anda ya sin correa
Y nosotros podemos,
Por fin,
hamacarnos
tranquilos.

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