Murió comprendiendo que nada tenía que ver con la ciudad
La distancia hasta su destino no le contuvo.
Vivía en una civilización fundamentalmente parroquiana
Mas, por mucho que buscaba, no encontraba su porvenir.
Ni siquiera era capaz de auto retratar su pasado.
Los miembros de su civilización eran impasibles y flemáticos
Tendían a ser ordenados, introvertidos y fríos.
Andaban en la oscuridad y no sabían a donde iban
Posiblemente por eso no buscaban sombra para descansar.
Pero su destino no era el mismo que el de los otros.
En el suyo cabía el entendimiento sin palabras.
No era necesariamente mejor que otros,
Pero en él cabía el gozo, el olor a la higuera y el limón.
Según él se encontraba más allá de la ciudad
Y no iba a descansar hasta encontrar su rostro.
Aquél que se dibujo antes de que el mundo existiese
Fue mientras dormía en la tierra húmeda, y no el suelo que se alquila,
Cuando por primera vez llegó a comprender.
Comprendió que todo aquello no era necesario.
Arrojo todo excepto el olor de los que le querían,
Saludó cordialmente a su rostro finalmente encontrado,
Y en ese momento supo para siempre quién era.


Muy bueno. Gracias por compartirlo
ResponderEliminarMuy bonito
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