Nueva-poesía-kinki

A veces me asombra mi facilidad de sorprenderme.
Las chorradas me pueden llegar a afectar más que
las faenas gordas.

Escucho mierda. La engullo.
Me la trago hasta que se me sale
por las plantas de los pies.
Hasta que se me escurre
por la suela de mis botas.

Y luego, insatisfecha
frente al chorreo de diarrea,
pues temo se me escape
por la alcantarilla más cercana,
recojo el Cristo que me he montado
y lo coloco, ordenadito, sobre las baldas
de mi estúpida cabeza.

Una pija en el avión le comenta a su amiga que lo que más le preocupa
es que sus hijos aprendan a jugar al golf. A jugar muy bien.
Así, de mayores, harán buenos negocios. Dice. 
Un viejo insensible - por no decir un inculto - sostiene que Cría Cuervos
le pareció un aburrimiento. Un-auténtico-suplicio.
Después, tararea Porque te vas, burlándose.
Una tonta, una ignorante, se da cabezazos contra la puerta de la nevera.
No entiende por qué aprehende más de lo que debería.
Tan lista se creía que sus amigos ahora le dicen necia.

Ya va siendo hora de tirar todos estos imanes.
El de la tabla hawaiana, el del mariachi, 
el que dice Humanity y también ese,
el de Keep Calm and . 

Tan lista se creía que sus amigos ahora le dicen necia.



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